Rentas Vitalicias

Por todos es sabido que, en la última década, como consecuencia de los tipos de interés tan bajos que hemos tenido, ha habido una carencia casi total de productos bancarios que ofreciese algún tipo de rentabilidad; y, es más, al comenzar a cobrar las entidades bancarias comisiones por mantenimiento, tener depositados nuestros ahorros en cuentas bancarias muchas veces nos ocasionaba más gastos que beneficios. Y como además en la memoria colectiva han quedado impresos todos los estragos económicos que ocasionaron productos como las preferentes a las pobres víctimas que cayeron en sus redes, atraídas por ese utópico 7% carente de todo riesgo. Por ello muchas personas se lanzaron a “invertir” sus ahorros en unos productos denominados “RENTAS VITALICIAS”, de muy baja rentabilidad (lo suficiente como para para cubrir los gastos de comisiones por mantenimiento de las cuentas bancarias), que les eran explicados como productos sin riesgo, en espera de que corriesen aires más favorables con tipos más ventajosos. 

Y cuando por fin los intereses han ido aumentado junto a la oferta bancaria de rentabilidades más elevadas, las personas que han solicitado el rescate del dinero invertido se han encontrado con pérdidas muy elevadas. Y ello es así porque realmente, las Rentas Vitalicias, a pesar de ser un producto ofrecido como un producto totalmente seguro, en realidad es un producto que esconde no sólo enormes riesgos de pérdida de capital, sino que, además, esa inseguridad se soporta a cambio de una rentabilidad muy baja.

 

Qué son las Rentas Vitalicias

El contrato de las Rentas Vitalicias es un producto bancario que normalmente ofrecen las entidades financieras, (a pesar de que se suscriben bajo la apariencia de tratarse de un seguro de ahorro), por el que a través de una aportación única de capital (prima única), el cliente se asegura la percepción de una renta en forma de intereses recurrentes de manera vitalicia hasta el fallecimiento del contratante, sin soportar la volatilidad de los productos financieros ligados a cotizaciones bursátiles. 

Así, se trata de productos que se ofrecen por las entidades bancarias como una forma de complemento de jubilación a fin de que los interesados puedan mantener el nivel de vida a partir de una determinada edad.

Respecto a las distintas modalidades de rentas vitalicias, podemos distinguir las siguientes:

A) Modalidad de capital cedido: Bajo esta modalidad, el ahorrador se compromete a mantener el seguro hasta su fallecimiento sin opción de rescate anticipado de la prima aportada. Además, en caso de fallecimiento no existen beneficiarios y los herederos no pueden recuperar el capital abonado (de ahí lo de capital cedido). A cambio, las rentas que se perciben son de un interés mayor que el resto de las otras modalidades.

B) Modalidad de rentas constantes o capital reservado: en esta modalidad, el seguro se puede cancelar cuando el asegurado lo crea conveniente, pero obtendrá el valor de mercado de dicho producto en el momento de su rescate. En caso de fallecimiento del titular, los beneficiarios obtendrán el 100% de la prima aportada, si bien, la renta que se obtiene en este caso es menor que en el caso anterior. 

C) Modalidad mixta: Este subtipo de renta, es una combinación de las dos anteriores, en la que el ahorrador cede parte de la aportación a la aseguradora. En este caso, será posible el rescate en cualquier momento, pero el valor de rescate será el valor de mercado, limitado al capital de fallecimiento. Esto es, en caso de fallecimiento, los beneficiarios sólo obtendrán un porcentaje de la aportación realizada que, además, irá decreciendo a medida que transcurran los años desde que se contrató.

D) Modalidad de reversión de la renta: En este caso, al fallecer el asegurado, el beneficiario del contrato de seguro seguirá recibiendo la renta que antes recibía el contratante. Si el asegurado no contrata la opción de reversión de sus derechos económicos sobre otra persona, el pago de la renta por la aseguradora se extingue con el fallecimiento de éste.

 

Ventajas e inconvenientes de las Rentas Vitalicias

En cierto modo se trata de un producto seguro, puesto que garantiza que el cliente va a recibir una renta estable periódica durante el resto de su vida, sin que los ingresos que perciba se supediten a la volatilidad de los mercados.

Una de las mayores ventajas que anuncian las entidades para ofrecer este producto, es la fiscalidad que de las rentas vitalicias puede resultar; pero en realidad, esta opción sólo resulta atractiva a partir de los 50 años, notándose las mayores ventajas a partir de los 70 años. De este modo, la fiscalidad del capital que se obtenga de las rentas vitalicias será el resultado de aplicar a cada anualidad el siguiente porcentaje en relación con la edad del perceptor:

  • 40%, cuando el perceptor tenga menos de 40 años.
  • 35%, cuando tenga entre 40 y 49 años.
  • 28%, cuando tenga entre 50 y 59 años.
  • 24%, cuando tenga entre 60 y 65 años.
  • 20%, cuando tenga entre 66 y 69 años.
  • 8%, cuando tenga más de 70 años.

Pero lo que en el fondo nos parece más ventajoso, es que se trata de un producto que permite a los tomadores un reparto “diferente” de su herencia, sin sujeción a las reglas hereditarias del código Civil, toda vez que la renta vitalicia no se integra dentro de la masa hereditaria, por lo que se puede nombrar a un tercero (que no tiene porqué ser heredero) que a fallecimiento del tomador perciba el capital depositado en calidad de beneficio de la póliza del seguro.

A cambio, las desventajas principales de este producto destacan los siguientes:

  • El bajo rendimiento: se trata de un producto con intereses limitados, puesto que con este tipo de mecanismo se suele invertir en rentas fijas con bajos retornos. 
  • Riesgo de imposibilidad de rescate del dinero o de sufrir grandes pérdidas de la aportación inicial.

Se trata de un producto de carácter VITALICIO, es decir que no tiene prevista fecha de amortización ni plazo de vencimiento. Si además el contratante elige la modalidad de capital cedido, éste no tendría la posibilidad de rescatar la cantidad entregada ni se recuperaría el capital al fallecimiento del asegurado. Y si en el resto de las modalidades se tiene derecho de rescate del capital aportado, la recuperación del capital queda vinculada a la fluctuación de los mercados, por cuanto para poder desligarse el contratante de la renta vitalicia, tiene que asumir el riesgo de pérdida del capital aportado, en todo o en parte.

Pero no es la única posibilidad de incurrir en elevadas pérdidas dado que lo habitual es que con este mecanismo se invierta en renta fija, por lo que los retornos medios no suelen ser muy elevados; esto supone que, en caso de subida de tipos, los productos de renta fija en los que principalmente están invertidas las primas, disminuyan su valor, produciéndose así una pérdida importante para los asegurados.

  • Por no ser un depósito ni otro activo similar no cuenta con la Protección derivada del Fondo de Garantía de Depósitos ni por el Consorcio de Compensación de Seguros.

Así, resulta evidente que se trata de productos que a pesar de haberse comercializado como una suerte de depósito a plazo fijo o fondo de inversión sin riesgo, en realidad se trata de un producto bancario complejo que esconde mucho riesgo de pérdida a cambio de una rentabilidad muy baja y un leve beneficio fiscal. Por tanto, es un producto que ha ocasionado pérdidas muy significativas a las personas que contrataron en las última década y que han solicitado su rescate en los últimos años, hasta el extremo de haber perdido la totalidad del capital depositado.

 

¿Se puede recuperar el perjuicio económico sufrido por las Rentas Vitalicias?

Al tratarse de un producto bancario (a pesar de contratarse bajo el formato de seguro de vida), la entidad bancaria y/o aseguradora, tienen obligación de informar al futuro contratante sobre la naturaleza del producto a contratar y de los riesgos asociados a los mismos, de modo que cuenten con toda la información necesaria antes de tomar una decisión razonada respecto a la contratación de dicho producto.

E igualmente, si ha existido una recomendación por parte de la entidad bancaria en la contratación de dicho producto (asesoramiento personalizado), el banco tiene la obligación de asegurarse de que se trata de un producto totalmente adecuado para el perfil e intereses y circunstancias económicas del interesado.

Por cuanto, a la hora de analizar la viabilidad de una reclamación ante la entidad bancaria, resulta vital conocer qué información precontractual se ofreció al contratante, si esta es suficientemente clara y detallada para que el cliente pueda comprender la verdadera trascendencia económica del producto y los riesgos que se asumen. Y así mismo, si dicho producto es adecuado y conveniente para el perfil del cliente.

Si no se cumplen dichos requisitos, resulta viable acudir a la vía judicial para recuperar los perjuicios económicos que dicho producto haya podido ocasionar junto a los intereses y costas procesales.

Si estás en esta situación, no dudes en llamarnos y consultarnos para que te asesoremos y valoremos la viabilidad de tu reclamación.

Porque es de Justicia. JUSTICIA BANCARIA.

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